Colombia anunció la Operación Sultana tras ataques en Cali y Antioquia que dejaron 19 muertos, atribuidos a disidencias de las FARC.
Colombia enfrenta una de sus peores crisis de violencia en la última década tras dos ataques que dejaron 19 muertos el jueves. En Cali, un camión bomba explotó cerca de una escuela de aviación militar, causando la muerte de seis civiles y más de 60 heridos. Horas antes, en Antioquia, un helicóptero de la Policía fue derribado por disidentes de las FARC con drones y rifles, provocando la muerte de 13 uniformados.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, anunció en la zona afectada la puesta en marcha de la Operación Sultana para proteger a la región “del terrorismo y del crimen”. El presidente Gustavo Petro reconoció que el país enfrenta a una “mafia internacional con bandas armadas” y confirmó la captura de dos sospechosos, entre ellos alias “Sebastián”, miembro del Estado Mayor Central de las disidencias bajo el mando de Iván Mordisco.
Las autoridades y analistas advierten que los ataques buscan generar un ambiente de zozobra previo a las elecciones de 2026. Expertos señalan que la creciente violencia y el magnicidio del senador Miguel Uribe reavivan los fantasmas de la violencia política de los años 80 y 90. Mientras tanto, Petro recibe críticas por su política de diálogo con los grupos armados, en un contexto donde la producción de cocaína ha alcanzado niveles récord según la ONU.











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