Maletas y mochilas en mano, miles abandonan la capital por el asueto de Semana Santa, dejando la ciudad vacía.
La tarde del Jueves Santo transformó el paisaje urbano en una escena de despedida. En la parada del kilómetro 9 de la autopista Duarte, el ajetreo era notorio: maletas, mochilas y rostros ansiosos marcaban el inicio del éxodo hacia el interior del país. Con rumbo a pueblos como La Vega, Mao, Bonao y Nagua, cientos de ciudadanos emprendían su viaje para reencontrarse con sus raíces o disfrutar del descanso de la Semana Mayor.
Mientras los pasajeros hacían breves paradas para abastecerse, los vendedores ambulantes ofrecían sus productos, y los choferes voceaban rutas con insistencia. El ambiente estaba cargado de prisa y silencio, como si el deseo de llegar superara cualquier conversación. Una mujer, arrastrando su maleta, resumió el sentir colectivo: “Ya me quiero ir”.
En paralelo, las autoridades desplegaron el operativo “Semana Santa Segura 2025”, organizado por el Ministerio de Salud a través del programa PREVIL, con la entrega de kits de primeros auxilios y cascos protectores. La Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) también estuvo presente, velando por la seguridad vial. Mientras tanto, la capital se iba quedando vacía, invadida por el eco de los motores y el bullicio menguante.










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