China inició ensayos clínicos con el dispositivo cerebral NEO para tratar parálisis. Se ampliarán en 2025 con 50 pacientes.
China ha dado inicio a ensayos clínicos con dispositivos cerebrales implantables, marcando un avance significativo en el desarrollo de interfaces cerebro-computadora. La iniciativa, liderada por los hospitales Huashan de Shanghái y Xuanwu de Pekín, busca evaluar la seguridad y eficacia de esta tecnología en humanos, especialmente en personas con afecciones neurológicas.
Uno de los principales dispositivos en prueba es el Neural Electronic Opportunity (NEO), creado por investigadores de la Universidad Tsinghua. En uno de los primeros casos, el dispositivo fue implantado con éxito en un paciente que llevaba cuatro años paralizado. Luego de la intervención, el paciente logró usar señales cerebrales para levantar una taza y beber, demostrando el potencial práctico de esta tecnología.
Se espera que los ensayos con el NEO se amplíen en 2025, con la participación de hasta 50 pacientes. A pesar del entusiasmo, especialistas advierten sobre desafíos como la compatibilidad a largo plazo del implante y posibles respuestas inmunológicas. En paralelo, la Sociedad de Neurociencia de Shanghái anunció la creación de una división dedicada a las interfaces cerebro-ordenador y neuromodulación, con el objetivo de acelerar la innovación. La tecnología representa una esperanza para los millones de chinos con lesiones medulares y otras discapacidades neurológicas.











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