Bukele justificó la reelección indefinida aprobada en su país y rechazó que represente una amenaza para la democracia, pese a las críticas internacionales.
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, defendió este domingo la reforma constitucional aprobada por el Congreso que permite la reelección indefinida y amplía el mandato presidencial a seis años. Según el mandatario, esta medida no implica el fin de la democracia, como han afirmado diversas organizaciones internacionales, sino una decisión soberana de un país históricamente marginado.
Bukele expresó en la red social X que el 90% de los países desarrollados permiten la reelección indefinida y que las críticas actuales se deben a que El Salvador es un país pequeño y pobre. Afirmó que si su país tuviera las mismas normas que una monarquía parlamentaria europea, igualmente sería cuestionado, porque el problema real —dijo— no es el sistema, sino la independencia con la que actúa El Salvador.
La reforma fue aprobada en un trámite acelerado por un Congreso dominado por el oficialismo. Organismos como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han calificado la medida como un retroceso democrático. Bukele, que se mantiene popular por su combate a las pandillas, minimizó estas críticas y reiteró que su gobierno actúa bajo soberanía plena.











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