Bogotá vuelve al racionamiento de agua por sectores, enfrentando la peor sequía desde 1994, con embalses bajo presión.
Bogotá, la capital de Colombia, enfrenta una de las sequías más severas desde 1994, lo que ha obligado a las autoridades a implementar un racionamiento diario de agua por sectores. A partir de este fin de semana, los habitantes de la ciudad, que suma casi ocho millones de personas, experimentarán cortes de agua rotativos de 24 horas en nueve turnos diferentes. Esta medida busca aliviar la presión sobre los embalses que abastecen a la capital, principalmente del páramo de Chingaza.
El alcalde Carlos Fernando Galán explicó que, a pesar de los esfuerzos por ahorrar agua, los niveles de los embalses siguen disminuyendo. Aunque el ahorro ha ralentizado la caída del nivel, no ha sido suficiente para revertir la situación. Los ciudadanos, aunque comprensivos, sienten el impacto de la medida. Héctor Torres considera necesario el racionamiento, mientras que Jeimy Cruz y otros habitantes expresan preocupación por las dificultades que conlleva vivir con cortes prolongados de agua.
Las autoridades advierten que, si los embalses bajan del 36% de su capacidad, las restricciones serán aún más severas, lo que podría afectar a más sectores de la ciudad. Habitantes como Johana Ayala ya se preparan para posibles medidas más estrictas, entendiendo que el recurso hídrico está en grave peligro debido a la sequía sin precedentes.











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