Poca asistencia, ausencia de música y medidas estrictas marcan una Semana Santa inusual en Boca Chica.
La playa de Boca Chica experimentó este Sábado Santo una Semana Santa muy diferente a la habitual. Sin música, sin bebidas alcohólicas y con pocas personas, el ambiente ha sido inusualmente tranquilo. Visitantes atribuyen esta calma a las estrictas medidas impuestas por las autoridades, así como al impacto emocional de la reciente tragedia en la discoteca Jet Set, que ha llevado a muchos a quedarse en casa.
Algunos valoran positivamente el cambio. “Yo veo esta Semana Santa mejor que nunca; parece que la gente nada más se fue para el campo”, expresó un visitante. Otros agradecen la ausencia de música alta, destacando que ahora se percibe paz en el litoral. Las autoridades han reforzado su presencia, instalando carpas con atención médica y psicológica, especialmente para niños extraviados, según explicó Juan Salas, director de la Defensa Civil.
Sin embargo, los comerciantes no comparten el mismo optimismo. Las ventas han sido mínimas y muchos aseguran que, pasada la mitad del día, no han logrado vender ni un solo plato de pescado. Denuncian que los retenes instalados por la Digesett desvían los vehículos, impidiendo el acceso directo a sus negocios. Algunos han tenido que contratar servicios de delivery para facilitar el transporte de sus productos. “Está lento todo”, dicen resignados, mientras la esperanza de mejora se desvanece con las horas.










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