Ballenas y delfines, esenciales en la lucha climática, están en riesgo por contaminación y daños en sus hábitats marinos, según expertas.
Ballenas y delfines, aliados fundamentales en la mitigación del cambio climático por su impacto en el ecosistema oceánico, enfrentan amenazas crecientes, especialmente en el mar Mediterráneo. Expertas en biología marina señalan que estos cetáceos, al fertilizar el océano con sus excrementos, contribuyen al crecimiento del fitoplancton, que capta grandes volúmenes de CO₂ y produce oxígeno vital para la atmósfera.
Sin embargo, el Mediterráneo, considerado el mar más amenazado del mundo, sufre problemas como la contaminación por plásticos, la pesca incidental, la minería submarina y el ruido marino. La acumulación de plásticos en los estómagos de estos animales varados es ya “bastante común”, advierte Greenpeace. Esta situación afecta no solo a los cetáceos, sino a toda la biodiversidad marina.
Frente a esto, las especialistas abogan por crear corredores marinos para proteger rutas migratorias, zonas de reproducción y alimentación. Aunque España ha mostrado esfuerzos en proteger los océanos, aún se requiere mayor acción internacional para enfrentar las múltiples amenazas que afectan a estas especies clave para el equilibrio del planeta.











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