La crisis climática en México se intensifica con la muerte de 157 monos aulladores debido al calor extremo y la deforestación.
La ola de calor que azota México ha tenido consecuencias devastadoras para la fauna local, con un alarmante aumento en el número de monos aulladores muertos, que ahora asciende a 157. Este fenómeno climático, exacerbado por un domo de calor sobre el sur del Golfo de México, ha incrementado las temperaturas a niveles críticos, alcanzando hasta 45 grados centígrados (113 grados Fahrenheit) en casi dos tercios del país.
Los monos aulladores, conocidos por sus potentes rugidos y tamaño considerable, han sido hallados sin vida principalmente en el estado de Tabasco, y también en Chiapas. La Secretaría de Medio Ambiente ha confirmado el incremento en las muertes de estos primates desde el 16 de mayo y continúa investigando las causas exactas, aunque los indicios apuntan a un golpe de calor como principal factor.
Gilberto Pozo, un biólogo de vida silvestre que está en la zona, describe una «sinergia de factores catastróficos» que incluye las altas temperaturas, la sequía prolongada, incendios forestales y una intensa deforestación que limita el acceso de los monos a fuentes de agua y alimento. Aunque no se descarta la presencia de enfermedades o patógenos, las condiciones ambientales extremas son la principal preocupación.
Actualmente, trece monos están recibiendo tratamiento por deshidratación y otros problemas relacionados con el calor, y siete han sido reintroducidos a su hábitat natural tras recuperarse. Sin embargo, dada la degradación del entorno, no está garantizada su supervivencia a largo plazo.











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