La casa natal del papa Francisco, en la calle Varela de Buenos Aires, se ha convertido en un símbolo de fe y memoria para creyentes.
En el corazón del barrio porteño de Flores, Buenos Aires, se encuentra la casa donde nació Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco. Aunque la familia Bergoglio dejó la vivienda cuando él tenía cinco años, esta propiedad ubicada en la calle Varela 268 permanece como un lugar cargado de historia y espiritualidad. Muchos peregrinos se detienen a mirarla, a orar o a dejar una estampita, conscientes de que detrás de esa puerta blanca nació el primer papa argentino.
Construida en 1932, la casa fue comprada por otra familia en 1980, sin saber que allí había nacido el futuro pontífice. Con el tiempo, descubrieron la conexión y en 2014, en su cumpleaños 78, una placa oficial fue colocada en la fachada para reconocer su valor simbólico. Aunque reformada, conserva elementos originales como los pisos de madera, una escalera de mármol y la estructura general. Con solo 87 metros cuadrados, esta vivienda modesta fue testigo de los primeros años de quien llegaría a convertirse en el líder espiritual de millones.
Los Bergoglio, inmigrantes italianos que huyeron del fascismo, encontraron en Flores un nuevo hogar. Allí, en una vivienda de cuatro ambientes, nació Jorge Mario, el mayor de cinco hermanos. La cocina, el patio y las comidas familiares con pastas y estofado preparadas por su madre y su abuela, marcaron una infancia simple pero profunda, cuyas memorias Francisco reconoció y agradeció cuando un historiador confirmó los datos sobre su lugar de nacimiento. Hoy, la casa es una parada obligada en el recorrido del Papa por Buenos Aires.











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