Asfura asume la presidencia de Honduras con apoyo de Trump, marcando un giro político y una agenda enfocada en economía, seguridad y relaciones con Estados Unidos.
Asfura asume la presidencia de Honduras con apoyo de Trump tras una reñida elección que puso fin a cuatro años de gobierno de izquierda. El conservador Nasry Asfura juró el cargo en una ceremonia austera en el Congreso Nacional, comprometiéndose a cumplir la Constitución y a gobernar con una agenda estrechamente vinculada a Estados Unidos, en un país golpeado por la pobreza y la violencia.
El nuevo presidente, exalcalde y empresario de 67 años, agradeció el respaldo recibido desde Washington y sostuvo reuniones clave con autoridades estadounidenses e israelíes. Su llegada al poder garantiza a Donald Trump un nuevo aliado en Centroamérica, en un contexto regional marcado por el avance de gobiernos conservadores y por la disputa geopolítica entre Estados Unidos y China, especialmente tras los vínculos establecidos por el gobierno saliente con Pekín.
Asfura enfrenta importantes desafíos económicos y sociales, con un 60 % de la población en situación de pobreza y una fuerte dependencia de las remesas enviadas desde Estados Unidos. En materia de seguridad, deberá hacer frente al narcotráfico y a las pandillas Mara Salvatrucha y Barrio 18, mientras promete atraer inversión extranjera, desarrollar infraestructuras y reducir el gasto público, sin renovar el estado de excepción aplicado por su antecesora.











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