El mundo de las mallas vive una revolución: de prenda subestimada en los 80 a una industria de $57.970 millones en 2031. Innovación y sostenibilidad lideran el cambio.
Nadie habría imaginado en los años 80 que los leggings, una vez motivo de burla, se convertirían en una potencia económica en la moda. Hoy en día, esta prenda es la última en reír.
El mercado global de leggings, valorado en $32.890 millones en 2022, está en camino de alcanzar los $57.970 millones en 2031, según Growth Market Reports. Statista predice la producción de 4 mil millones de pares para 2027. Estas cifras reflejan un cambio en la indumentaria y la cultura.
Marcas de lujo como Prada y Moncler se han sumergido en este mercado, pero el auge no se debe solo a la moda. Es el creciente interés en ropa fitness lo que impulsa el mercado, con marcas enfocadas en sostenibilidad y rendimiento.

Los leggings de hoy difieren enormemente de los modelos antiguos. Ahora, se utilizan materiales de alta tecnología y diseños innovadores. Vuori, por ejemplo, ofrece leggings hechos con 75% de materiales reciclados, destacando su tela «BlissBlend» por su ligereza y elasticidad.
«La innovación de los tejidos es una de nuestras mayores prioridades», dice Sarah Carlson de Vuori. La marca se centra en redefinir los tejidos de alto rendimiento y la ropa deportiva, priorizando la sostenibilidad.
Otra marca destacada, Hey Honey Yoga, ofrece leggings veganos certificados por OEKO-TEX y PETA. «Nuestros clientes buscan más que ropa; buscan una experiencia», afirma Tomma Oeljeschlager de Hey Honey.
El sector es altamente competitivo, con marcas como On! Running, Gymshark, Lululemon y Skims de Kim Kardashian, quienes han contribuido significativamente a la popularización de los leggings.











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