Un apagón de casi nueve horas en el AILA afectó a miles de pasajeros y decenas de vuelos. El gobierno ordenó investigar y crecieron las críticas a Aerodom por fallas recurrentes en la terminal.
El Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA) quedó fuera de servicio por casi nueve horas el pasado domingo debido a una falla eléctrica que afectó a 5,000 pasajeros y 47 vuelos internacionales. La interrupción, causada por una seccionadora del sistema eléctrico, generó retrasos, cancelaciones y caos en la principal terminal aérea del país. La coincidencia horaria con un apagón similar ocurrido en 2015 reavivó los cuestionamientos sobre la vulnerabilidad del aeropuerto.
El presidente Luis Abinader advirtió que, de confirmarse negligencia, “habrá consecuencias”, calificando lo sucedido como inaceptable. El gobierno ordenó una investigación a través de la Comisión Aeroportuaria para determinar las causas y responsabilidades de Aerodom, empresa concesionaria de la terminal. La falla desató una ola de críticas: el expresidente Leonel Fernández consideró que el apagón daña gravemente la imagen internacional del país, mientras que el diputado Bolívar Valera señaló deficiencias estructurales en la gestión de Aerodom, desde baños insalubres hasta parqueos ocupados por rent cars.
Este nuevo incidente se suma a una serie de fallas registradas en el AILA en la última década, incluyendo problemas en la pista, cortes eléctricos y actos vandálicos. Todo ocurre a menos de dos años de la renegociación del contrato de concesión de Aerodom, que prevé inversiones por US$830 millones y aportes adicionales al Estado. La recurrencia de incidentes ha reabierto el debate sobre la calidad de la gestión aeroportuaria en República Dominicana.










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