Alemania establece controles en sus fronteras para reducir la inmigración ilegal, afectando la libre circulación en Schengen.
El gobierno alemán ha decidido implementar controles fronterizos en sus 37.000 kilómetros de fronteras a partir del 16 de septiembre, en un intento por reducir la inmigración ilegal. Esta medida fue anunciada por la ministra del Interior, Nancy Faeser, en respuesta al atentado de Solingen y el creciente éxito de la extrema derecha en las elecciones regionales. Aunque estos controles afectarán temporalmente la libre circulación dentro del espacio Schengen, las autoridades buscan minimizar el impacto en los cruces diarios de los residentes fronterizos.
El gobierno también ha adoptado medidas adicionales, como la eliminación de ayudas a solicitantes de asilo que ya hayan registrado su solicitud en otro país de la UE, y facilitando las deportaciones de delincuentes. Estas acciones han generado críticas de organizaciones pro-inmigrantes, que ven estas políticas como una amenaza al derecho de asilo, un principio fundamental en Alemania desde la posguerra.











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