Adolescentes son esclavos del narcotráfico en Francia, donde redes criminales reclutan menores y los someten a violencia extrema, especialmente en Marsella.
Francia enfrenta una grave crisis social marcada por el uso de adolescentes como mano de obra del narcotráfico, una realidad que se manifiesta con especial crudeza en Marsella. Solo en 2024, la violencia asociada a este fenómeno dejó 110 muertos y 341 heridos en el país. Menores, muchos de ellos en conflicto familiar, son reclutados a través de redes sociales con falsas promesas de dinero fácil, para luego quedar atrapados en un sistema de explotación, amenazas y silencio forzado.
Las autoridades judiciales reconocen que estos adolescentes son sometidos a condiciones propias de la trata de personas. Casos documentados revelan secuestros, golpizas, violaciones y castigos extremos por supuestos errores en la venta de drogas. Algunos menores han llegado a pedir ayuda escondiendo mensajes en bolsitas de droga o lanzándose desde edificios para escapar. “A menudo tenemos menores víctimas de violencia muy grave, secuestrados, multados, que ya no logran salir de las redes”, explicó el fiscal de Marsella, Nicolas Bessone, quien ya califica estos hechos como esclavitud moderna.
Ante esta situación, la justicia francesa comienza a cambiar su enfoque y a considerar a estos jóvenes como víctimas y no solo como delincuentes. Unicef ha advertido que procesarlos penalmente contradice el derecho internacional, y el Ministerio de Justicia ha recomendado tratar estos casos como trata de seres humanos. Sin embargo, expertos alertan que sin alternativas reales de protección, reinserción y acompañamiento social, será difícil romper el ciclo que convierte a los adolescentes en esclavos del narcotráfico en Francia.











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