Macron reaccionó a los disturbios en Francia con “ira y vergüenza”, reclamó transparencia sobre la actuación policial y pidió responder mediante el diálogo a las demandas sociales.
El presidente francés, Emmanuel Macron, condenó este domingo los disturbios en Francia registrados durante las movilizaciones contra el aumento del coste de la vida y reclamó restablecer el orden sin confundir a los manifestantes pacíficos con quienes protagonizaron hechos violentos. «Esta noche todos sentimos ira y vergüenza», expresó durante una declaración televisada, en la que atribuyó los saqueos y ataques contra edificios públicos a grupos de extrema izquierda y delincuentes, mientras reconoció la existencia de reivindicaciones sociales legítimas.
Macron pidió al Gobierno y, particularmente, al ministro del Interior, Laurent Nuñez, revisar la estrategia policial desplegada durante las protestas y garantizar transparencia sobre su actuación. «Espero respuestas claras», manifestó. También anunció que los prefectos podrán adoptar medidas para proteger ciudades, comercios y edificios públicos, incluida la prohibición de determinadas concentraciones cuando las circunstancias lo requieran. «El país necesita orden y calma, no una escalada», afirmó el mandatario.
El presidente encargó además al primer ministro, Sébastien Lecornu, convocar a partidos políticos, sindicatos, organizaciones estudiantiles, autoridades locales y parlamentarios para abordar las demandas sociales y elaborar propuestas. Las protestas congregaron a cientos de miles de personas en distintas ciudades y derivaron en graves episodios de violencia y saqueos, especialmente en París, mientras las autoridades realizaron numerosas detenciones. Las movilizaciones y la respuesta gubernamental se producen en un contexto de creciente tensión política y social de cara a las elecciones presidenciales de 2027.











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