Ulrich S., enfermero de 44 años, fue sentenciado a cadena perpetua por matar pacientes con sedantes en un hospital alemán para dormir tranquilo.
El Tribunal Regional de Aquisgrán condenó a cadena perpetua al enfermero alemán Ulrich S., de 44 años, por diez asesinatos, 27 intentos de asesinato y dos casos de lesiones graves. El fallo determinó la “especial gravedad de la culpa”, lo que anula la posibilidad de libertad condicional. Según la investigación, el enfermero administraba dosis no autorizadas de midazolam, un potente sedante, a pacientes terminales durante sus turnos nocturnos en el hospital Rhein-Maas de Würselen.
Los fiscales demostraron que el acusado actuaba con plena conciencia, inyectando a sus víctimas mientras dormían para evitar interrupciones durante la noche. Las irregularidades en los registros de medicación despertaron las sospechas del hospital, que denunció el caso en 2024. Una comisión policial descubrió sobredosis letales en al menos diez pacientes y secuelas graves en otros veinticuatro.
Durante el juicio, Ulrich S. negó los cargos y su defensa alegó que buscaba “aliviar el sufrimiento”, argumento rechazado por el tribunal. El juez Markus Vogt señaló que el acusado actuó con total frialdad y que las fallas de supervisión en el hospital facilitaron los crímenes. El caso ha reabierto el debate en Alemania sobre los controles internos en unidades de cuidados paliativos.











Discusión sobre esto post