Miles de perros participan en ensayos en EE. UU. con rapamicina y LOY-002, fármacos que podrían prolongar su vida hasta el equivalente de 24 años humanos.
En Estados Unidos se desarrollan dos grandes ensayos clínicos que buscan comprobar si es posible alargar la vida de los perros mediante fármacos que retrasen el envejecimiento. Uno de ellos está a cargo de la biotecnológica Loyal, que prueba el compuesto LOY-002 en 1,300 perros pequeños y de edad avanzada. El otro lo impulsa el Dog Aging Project con la rapamicina, aplicada a más de 500 perros de raza grande para evaluar sus efectos en longevidad y salud.
El ensayo STAY, dirigido por Loyal, pretende demostrar que LOY-002 reproduce beneficios similares a los de la restricción calórica, la intervención más efectiva conocida contra el envejecimiento en modelos animales. La FDA ya ha reconocido indicios preliminares de eficacia, aunque los resultados definitivos se conocerán en 2026. Paralelamente, el ensayo TRIAD del Dog Aging Project busca confirmar si la rapamicina, utilizada durante décadas como inmunosupresor, puede extender la vida canina. Estudios piloto en 24 perros ya habían mostrado mejoras cardíacas sin efectos secundarios graves.
El impacto potencial es significativo. Un aumento del 15% en la esperanza de vida de un perro de diez años representaría año y medio adicional de buena salud, mientras que un 30% equivaldría a tres años más, lo que trasladado a la escala humana sería el equivalente de ganar entre 12 y 24 años. Pese al entusiasmo, expertos advierten que la rapamicina puede tener riesgos como inmunosupresor y que aún se desconoce casi todo sobre LOY-002, por lo que la comunidad científica espera resultados verificables antes de dar conclusiones firmes.











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