Vladímir Putin consolidó su control en 2024, pero enfrentó desafíos como ataques en Moscú, incursiones ucranianas y tensiones internacionales.
En 2024, Vladímir Putin reforzó su control sobre Rusia mientras enfrentaba desafíos internos y externos. Desde asegurar un quinto mandato presidencial en elecciones marcadas por la falta de competencia real hasta el impacto internacional de la guerra en Ucrania, el año estuvo lleno de acontecimientos.
Entre los momentos clave, la muerte del opositor Alexei Navalny en prisión conmocionó a la comunidad internacional, y un ataque masivo en Moscú dejó decenas de víctimas, reavivando tensiones internas. En el plano internacional, Putin fortaleció lazos con Corea del Norte y Mongolia, mientras que acusaciones de la participación de soldados norcoreanos en la guerra generaron controversia.
El año también marcó la incursión más grande de Ucrania en territorio ruso, evidenciando vulnerabilidades en el Kremlin. En noviembre, la victoria de Donald Trump en Estados Unidos añadió incertidumbre sobre el apoyo occidental a Kiev, mientras que Moscú desplegó un nuevo misil hipersónico. A pesar de los desafíos, Putin buscó mantener su influencia global a través de cumbres internacionales y alianzas estratégicas.











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