La COP29 de Bakú cierra con un acuerdo criticado por países en desarrollo, que exigen mayor financiamiento climático.
La COP29, celebrada en Bakú, concluyó con un acuerdo climático que generó fuertes críticas por parte de los países en desarrollo. El pacto estipula una contribución anual de 300.000 millones de dólares por parte de las naciones ricas hasta 2035 para enfrentar el cambio climático. Sin embargo, representantes de países empobrecidos consideran esta cifra insuficiente y la califican de «insulto» a sus demandas.
Negociadores de países como Bolivia, Malaui y Kenia señalaron que el monto pactado no refleja la urgencia del problema climático ni compensa los efectos devastadores que sufren las naciones más vulnerables. Además, el proyecto de acuerdo establece una meta de 1,3 billones de dólares anuales para 2035, integrando aportes privados, pero omite referencias directas a la transición hacia energías limpias, lo que también generó descontento.
A pesar de las tensiones, el secretario general de la ONU, António Guterres, instó a considerar este acuerdo como una base para futuros avances. Con miras a la próxima COP30 en Brasil, el desafío será aumentar la financiación y recuperar la confianza entre los países, según expertos.











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