Los incendios forestales en Grecia generan temor y rabia entre los ciudadanos, cuestionando la preparación del país.
El incendio que comenzó el domingo en Varnavas, al noreste de Atenas, ha vuelto a encender el debate sobre si Grecia está preparada para enfrentar incendios forestales y el cambio climático. Avivado por fuertes vientos, el fuego se extendió rápidamente, creando un frente de 30 kilómetros con llamas que alcanzaron alturas de hasta 25 metros. Según el Observatorio Nacional, al menos 10.000 hectáreas han sido calcinadas.
Los suburbios del norte de Atenas, que albergan a la mitad de la población griega, han sido testigos de cómo las llamas destruyen su entorno natural. «Cada año la situación empeora. En Ática, el fuego ha llegado a lugares que nunca imaginamos», expresó Christos, residente de Kifisiá, uno de los barrios más afectados. María Dolores Domenech, una española que vive en el centro de Atenas, describió el miedo que sintió cuando el cielo se oscureció repentinamente.
A pesar de los esfuerzos del gobierno de Kyriakos Mitsotakis por reforzar la flota de hidroaviones y aumentar las penas para los pirómanos, muchos ciudadanos creen que estas medidas son insuficientes. El Observatorio Nacional pronostica temperaturas de hasta 38 ºC en Atenas y vientos de 39 km/h, condiciones que agravan aún más la situación.











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