Irán llegó a México para el Mundial en medio de restricciones de visados de Estados Unidos, que no autorizó la entrada a parte del cuerpo técnico.
La selección de Irán arribó este domingo a México para instalar su campamento base en Tijuana, en medio de un escenario marcado por la tensión política y las restricciones migratorias impuestas por Estados Unidos. El equipo asiático afrontará así un Mundial atípico, condicionado por la guerra con uno de los países anfitriones y por la incertidumbre en torno a la entrada de parte de su delegación al territorio estadounidense.
Aunque los jugadores recibieron visados para disputar los encuentros programados en Los Ángeles y Seattle, no todos los integrantes del cuerpo técnico y directivo corrieron con la misma suerte. De acuerdo con la información difundida, una quincena de acompañantes recibió una negativa, entre ellos el presidente de la federación iraní, Mehdi Taj. “¿En qué lugar del mundo una selección nacional está solo autorizada por el país anfitrión a entrar la víspera de sus partidos?”, protestó Taj, al cuestionar las condiciones fijadas para la participación del equipo.
La llegada del llamado Team Melli se produjo en un ambiente de seguridad reforzada en Tijuana, donde soldados de la Guardia Nacional mexicana vigilan tanto el hotel de concentración como las zonas cercanas. La presencia iraní en el torneo se confirma después de meses de dudas, cambios en su campamento base y mensajes contradictorios desde Washington, en un contexto en el que el fútbol queda atravesado por un conflicto geopolítico que amenaza con robar protagonismo a la propia competencia.











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