La ley electoral de Trump afectaría a mujeres y trans en Estados Unidos al imponer requisitos documentales que podrían limitar el acceso al voto.
Millones de mujeres casadas y personas transgénero en Estados Unidos podrían enfrentar obstáculos para votar si avanza una ley promovida por el presidente Donald Trump y actualmente debatida en el Senado. La propuesta, ya aprobada en la Cámara de Representantes, exige a los electores demostrar su ciudadanía estadounidense al inscribirse en el padrón electoral mediante documentos como certificado de nacimiento o pasaporte, además de presentar una identificación válida al momento de sufragar.
El proyecto, denominado SAVE America Act, también establece que quienes tengan diferencias entre el nombre que figura en sus documentos y el registrado oficialmente deberán presentar pruebas adicionales, como certificados de matrimonio o sentencias de divorcio. Según el Centro Brennan para la Justicia de la Universidad de Nueva York, “más de 21 millones de estadounidenses no tienen acceso inmediato a estos documentos” y “casi la mitad de los estadounidenses no tienen pasaporte”. En ese contexto, Rick Hasen, profesor de derecho electoral en la Universidad de California en Los Ángeles, afirmó que los más perjudicados serían “las mujeres, las personas transgénero” y las personas de bajos ingresos, “que no pueden pagar un pasaporte y no viajan”.
La Casa Blanca defiende la iniciativa con el argumento de prevenir el fraude electoral, aunque la legislación vigente ya prohíbe el voto de extranjeros y los casos detectados son escasos. El debate también ha reavivado cuestionamientos sobre el posible impacto político de la medida, en momentos en que estudios reflejan diferencias de preferencia electoral entre hombres y mujeres. Para críticos del proyecto, la norma podría traducirse en una barrera adicional para miles de votantes, especialmente en estados donde ya existen antecedentes de leyes similares que luego fueron impugnadas ante la justicia.











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