Europa refuerza su estrategia de soberanía digital para reducir su dependencia tecnológica de Estados Unidos en áreas clave como la nube, la IA y los chips.
La Unión Europea ha intensificado su objetivo de reducir la dependencia tecnológica de Estados Unidos, en un contexto marcado por el creciente peso de las grandes tecnológicas estadounidenses en el ámbito digital. Según datos de la Comisión Europea, más del 80% de los productos, servicios, infraestructuras y propiedad intelectual digitales utilizados en la UE proceden de países extranjeros, una situación que ha encendido las alertas sobre la vulnerabilidad estratégica del bloque.
Aunque durante años el foco estuvo puesto en China, la prioridad europea ha cambiado desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Episodios recientes, como las sanciones de Washington que limitaron el acceso de jueces de la Corte Penal Internacional a plataformas estadounidenses, reforzaron la percepción de que estas dependencias pueden convertirse en herramientas de presión política y económica. La comisaria europea de Asuntos Digitales, Henna Virkkunen, advirtió que estas tecnologías ya no son neutrales y anunció un paquete legislativo para fortalecer la autonomía europea en la nube, la inteligencia artificial y los semiconductores.
En este marco, varios países han comenzado a adoptar medidas concretas. Francia impulsa soluciones nacionales de videoconferencia, regiones alemanas migran hacia software de código abierto y el Parlamento Europeo revisa su uso de herramientas de Microsoft. Además, alianzas entre empresas como Mistral y SAP, junto con proyectos comunes de infraestructura digital y el desarrollo de iniciativas como el euro digital y sistemas de pago europeos, reflejan un giro político y económico hacia la soberanía tecnológica, aunque expertos señalan que la UE aún debe definir con mayor precisión su estrategia a largo plazo.











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