Las manifestaciones en Francia dejaron al menos 250 arrestos, un autobús incendiado y bloqueos, en medio de la crisis política que enfrenta Macron.
Las protestas contra el presidente Emmanuel Macron y los recortes presupuestarios paralizaron este miércoles varias ciudades de Francia, con al menos 250 detenidos según el Ministerio del Interior. El movimiento “Bloqueemos todo”, nacido en redes sociales, protagonizó bloqueos de carreteras, incendios y choques con la policía en París, Marsella, Lille, Lyon y Rennes, donde un autobús fue incendiado.
La movilización coincidió con la reciente designación del nuevo primer ministro, Sébastien Lecornu, tras la caída de François Bayrou. Su llegada al cargo enfrenta de inmediato un escenario de inestabilidad, marcado por la hostilidad hacia Macron y el creciente descontento social. El despliegue de 80,000 policías permitió contener los disturbios, aunque no logró impedir interrupciones significativas.
Los manifestantes rechazan los recortes de 44,000 millones de euros propuestos para reducir el déficit público, así como medidas impopulares como eliminar días feriados. La situación recuerda al movimiento de los “chalecos amarillos” y refleja un clima de fatiga e inconformidad en la sociedad francesa, que ve en estas protestas una forma de expresar su frustración contra el gobierno.











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