La Conferencia Episcopal de Haití denunció una masacre en Artibonite, atribuida a grupos de autodefensa locales.
La Conferencia Episcopal de Haití ha condenado enérgicamente una masacre ocurrida esta semana en el valle de Artibonite, al norte del país, en la localidad de Préval. Según las autoridades eclesiásticas, los hechos sucedieron el martes 20 de mayo, tras un ataque atribuido a coaliciones de autodefensa en respuesta a la violencia ejercida previamente por la banda armada Gran Grif.
En la operación fue asesinado el pastor Jacques Brutus, de 86 años, cuya muerte ha sido confirmada oficialmente por la Conferencia Episcopal en una nota de condolencia. Fuentes locales, citadas por la agencia AlterPresse, aseguran que el saldo mortal asciende a 24 personas, resultado de un acto de represalia violento por parte de grupos de autodefensa de localidades como Bois-La Ville, Ponsondé y Tapèyèn, que actuaron tras la muerte de uno de sus miembros.
“La coalición de autodefensa nos ha masacrado y la Policía no está por ninguna parte. La situación es gravísima”, denunció Bertide Horace, portavoz de la Comisión de Diálogo y Concienciación. Mientras tanto, la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (BINUH) ha advertido que entre enero y marzo de 2025 se registraron más de 1,600 muertes por violencia armada, además de un millón de desplazados internos, reflejando un alarmante incremento en la crisis humanitaria.











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