Samuel Alito rechaza suspensión de deportaciones de venezolanos ordenadas por Trump, calificándola de precipitada e irregular.
El juez conservador de la Corte Suprema de Estados Unidos, Samuel Alito, manifestó su desacuerdo con la decisión mayoritaria del tribunal de bloquear temporalmente la deportación de migrantes venezolanos a El Salvador. La medida, aprobada por siete de los nueve magistrados, fue criticada por Alito como «legalmente cuestionable» y «precipitada», alegando que se emitió en la madrugada sin escuchar a todas las partes involucradas.
La decisión judicial detuvo la deportación de un grupo de venezolanos señalados por el gobierno de Donald Trump como supuestos miembros del Tren de Aragua, bajo la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798, una norma históricamente reservada para tiempos de guerra. La acción fue impugnada por la ACLU, que denunció la falta de garantías legales para los migrantes y cuestionó el uso de una ley arcaica para justificar expulsiones a una prisión de máxima seguridad en El Salvador.
Este episodio se suma al reciente caso de Kilmar Ábrego García, un migrante salvadoreño deportado por error y encarcelado en el penal Cecot, conocido por sus condiciones extremas. Aunque la Corte ordenó su regreso, el gobierno de Trump insiste en que Ábrego y los venezolanos implicados forman parte de organizaciones criminales. La controversia ha reavivado críticas sobre el uso de leyes de excepción y la falta de debido proceso en políticas migratorias recientes.











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