Rubio asegura que EE. UU. sigue comprometido con la OTAN, aunque aliados temen una reducción militar y falta de claridad.
Estados Unidos intenta calmar a sus aliados de la OTAN ante la creciente inquietud sobre su compromiso con la seguridad europea. El secretario de Estado, Marco Rubio, y el nuevo embajador ante la OTAN, Matt Whitaker, participan en una reunión de ministros de Relaciones Exteriores en Bruselas para abordar directamente estas preocupaciones.
Rubio negó rumores de distanciamiento, afirmando que “Estados Unidos está tan activo en la OTAN como lo ha estado siempre”, y acusó a los medios de exagerar. Reiteró que el presidente Donald Trump apoya la permanencia en la alianza, aunque con expectativas claras de que los aliados asuman más responsabilidades. Whitaker también defendió que, bajo Trump, “la OTAN será más fuerte y efectiva”, pero advirtió que cada país debe cumplir con su parte.
Pese a estas declaraciones, la incertidumbre persiste entre los aliados. Varios países temen una eventual retirada de tropas y equipos estadounidenses del continente, especialmente ante la falta de detalles oficiales. La imposición de nuevos aranceles por parte de Trump y sus acercamientos con Vladimir Putin aumentan el malestar, mientras los gobiernos europeos se preparan para asumir mayores cargas en defensa. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se enfrenta al reto de mantener cohesionada la alianza sin confrontar directamente a Washington.











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