Abdullah Öcalan instó al PKK a disolverse y abandonar las armas, en un llamado histórico desde su celda en Turquía.
Desde su celda en la isla prisión de Imrali, Abdullah Öcalan, fundador del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), pidió este jueves la disolución del grupo y el abandono definitivo de la lucha armada. Su mensaje, leído en Estambul en kurdo y turco, marca un hito en el conflicto que por décadas ha enfrentado a los insurgentes kurdos con el Estado turco.
El llamado de Öcalan se produce cuatro meses después de que Ankara ofreciera una posibilidad de diálogo. A pesar de su impacto, el gobierno de Recep Tayyip Erdogan no ha emitido una respuesta oficial, aunque un dirigente del partido en el poder consideró que, de ser aceptado, Turquía se vería liberada de una larga confrontación.
Analistas internacionales han destacado la trascendencia de este mensaje y las incógnitas sobre su acogida entre los combatientes del PKK, cuya cúpula se encuentra en el norte de Irak. Mientras tanto, la ONU lo calificó como «un rayo de esperanza» para la estabilidad en la región.











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